Estoy rediseñando mi sitio. Vengo de un portfolio típico de developer y quiero algo que venda de verdad, así que aproveché para probar algo que tenía pendiente: las skills de Claude Code que prometen que tu UI no se vea genérica — ese look de “esto lo hizo una IA” que ya todos reconocemos a un kilómetro.
El experimento fue simple: misma estructura, mismo copy, y le pedí a cada skill de diseño su propia versión de mi home. Si lo único que cambia es el criterio de diseño, la comparación es justa.
Las tres versiones
La primera salió de frontend-design, la skill de Anthropic que viene con Claude Code. Su gracia es que obliga al modelo a comprometerse con una dirección estética antes de escribir una línea de código: tipografía con carácter, un solo acento de color, nada de gradiente morado sobre fondo blanco. Me devolvió un diseño cálido — fondo hueso, un lima que grita en los momentos correctos, tipografía enorme. Spoiler: es la que estás viendo ahora mismo.
Para la segunda usé ui-ux-pro-max, que funciona completamente distinto: es una base de datos de diseño consultable — decenas de estilos, paletas y reglas de UX — a la que le describes tu producto y te devuelve un sistema de diseño con argumentos. Para “agencia de software B2B” recomendó minimalismo exagerado: mayúsculas gigantes, paleta fría azul marino, bordes duros. Una versión seria, corporativa, nada mal hecha. Y sin embargo, al verla junto a la primera, entendí algo que no sabía de mí: no quiero parecer corporación. Quiero parecer la persona que te va a construir el producto.
La tercera vino de huashu-design, una skill china con una idea central que me quedó grabada: la forma nace del contenido, no de una plantilla. Como todo mi argumento de venta son resultados medibles, propuso que los números fueran la identidad visual: fondo oscuro cálido, serif editorial, cifras gigantes como protagonistas. La más memorable de las tres, honestamente. Pero memorable no siempre es lo que convierte a un cliente que te conoce hace 30 segundos.
Las que no diseñan
Hay otras dos que uso diferente. web-design-guidelines, de Vercel, no genera nada: audita. Le pasas tu código y lo revisa contra sus guías de interfaz — accesibilidad, espaciado, interacciones — y te reporta los problemas uno por uno con archivo y línea. Es mi linter de diseño antes de publicar.
Y emil-design-eng codifica el criterio de Emil Kowalski para micro-interacciones: cuándo animar, cuánto, con qué física. Es la pasada final — lo que separa una página correcta de una que se siente bien al usarla.
Lo que me llevo
Las skills generativas no te ahorran el criterio. Te dan opciones reales entre las cuales decidir — que ya es muchísimo, porque decidir entre tres cosas que existen es fácil, y decidir frente a un lienzo en blanco es parálisis. Yo me quedé con la primera versión, le robé un par de ideas a las otras dos, y ese es el sitio que estás leyendo.
Todo este proceso — el rediseño completo, de portfolio de freelancer a estudio — lo voy a seguir documentando aquí. Lo que salga bien y lo que no.
— Carl